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L’Hospitalet impulsa un plan para proteger su patrimonio

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La ciudad no renueva su plan de protección patrimonial desde 2001 y las demoliciones de fincas antiguas han sido una constante en los últimos meses

EL PAÍS

La segunda ciudad de Cataluña no renueva su plan de protección patrimonial desde 2001 y las demoliciones de fincas antiguas han sido una constante en los últimos meses. A los dos derribos que ocurrieron hace semanas hay que añadirle el de una vivienda de planta baja en la calle Xipreret de los últimos días. Todos ellos eran edificios históricos que estaban desprotegidos. El concejal responsable de protección, el teniente de alcalde José Castro, explica que el consistorio quiere reunir a la comisión encargada de discutir el nuevo plan en febrero.

“Se está trabajando. Ya ha pasado por las entidades y el Consejo de Ciudad y ahora solo falta reunir a la comisión que elaborará el nuevo plan”, detalla Castro.

Una de las entidades patrimonialistas de la ciudad, Perseu, teme que las intenciones del consistorio pasen por reducir el número de elementos protegidos por el nuevo plan. El presidente de Perseu, Ireneu Castillo, explica que el plan de protección deja a muchos edificios de más de 100 años de historia desamparados ante demoliciones y operaciones urbanísticas. El último tuvo lugar hace pocas semanas en una calle a pocos pasos del Ayuntamiento: se derribó una vivienda de 1788, como atestiguaba el dintel de la puerta. Castillo considera que la última reforma del plan metropolitano en el distrito del centro dio vía libre a las demoliciones.

Desde Perseu denuncian que tampoco hay ninguna previsión para proteger los árboles más antiguos de L'Hospitalet. De haber existido un plan de protección, argumentan, se habría salvado el pino de la Remunta, considerado el árbol de más edad de la ciudad y que murió el pasado verano. El árbol estaba situado en un talud al lado del Canal de la Infanta, donde se está construyendo una promoción urbanística. Tras la presión vecinal acabaron trasplantándolo unos metros más allá, pero el árbol no aguantó y murió. El consistorio está dispuesto, según Castro, a incluir elementos que vayan más allá de la arquitectura al nuevo plan de protección, como estatuas y algún elemento que tenga que ver con la biodiversidad de la ciudad, “pero no cualquiera”.

El pasado mes de julio el grupo municipal de ICV-EUiA Pirates pidió que en la actualización se incluyan también zonas de protección arqueológica. La portavoz del grupo municipal, Ana González, sostiene que las negociaciones para redactar un nuevo plan todavía no han empezado, aunque desde el ayuntamiento les prometieron que estaría listo al finalizar la legislatura. “No tenemos tanto patrimonio como para empezar a derribarlo”, reprocha González. A la comisión que debatirá y redactará el nuevo plan está convocado un representante de cada grupo político y miembros del mundo asociativo y vecinal de la ciudad. Entre ellas, Perseu.

Algunas entidades piden considerar qué es patrimonio y qué no lo es. Por ejemplo, Cristóbal Jaume Ortega, portavoz de la asociación de vecinos 5 Carrers de Santa Eulàlia y miembro del grupo de Patrimonio, considera que la principal pérdida de la ciudad es el espacio. “No tiene sentido que se densifique más la ciudad. Nos estamos quedando sin espacio”, se queja. En su barrio, demolieron una antigua finca de usos agrícolas. Ortega apuesta por que el debate del nuevo plan se abra a incluir elementos inmateriales. Para Castro, sin embargo, estos elementos “pertenecen a otro debate”, aunque matiza que “no habría ningún problema” en discutirlo durante el debate del plan.